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- Detalles
Puede que hayas escuchado la palabra cientos de veces. Puede incluso que hayas visto pasar un grupo de perros de caza y hayas dado por hecho que eso era una rehala. Pero una rehala no es simplemente muchos perros juntos: detrás hay un rehalero, preparación, conocimiento de cada animal y una función muy concreta dentro de la caza mayor.
En una frase
Una rehala es una agrupación de perros de caza dirigida por un rehalero o perrero y utilizada para batir el terreno durante modalidades como la montería, el gancho o la batida.
Esa es la definición sencilla.
Entender lo que ocurre cuando entra en el monte requiere un poco más.
Imagina una montería antes de que aparezcan los perros
Hay cazadores distribuidos en puestos y una extensión de monte que debe batirse.
En algún punto de ese terreno pueden encontrarse las piezas.
Entonces entran las rehalas.
Los rehaleros recorren la zona con sus perros siguiendo un itinerario previamente planteado. La función de estos es recorrer la mancha y hacer que las piezas encamadas se muevan hacia las zonas en las que se encuentran los puestos.
Por eso la Junta de Andalucía considera que rehala y montería son actividades estrechamente ligadas: los perros cumplen una función propia dentro de una acción colectiva en la que participan monteros y rehaleros.
No se trata, por tanto, de soltar perros en el campo sin más.
¿Cuántos perros forman una rehala?
Aquí aparece una de las preguntas más frecuentes.
La regulación andaluza vigente establece que, durante la acción de caza, una rehala debe estar formada por entre 16 y 24 perros adultos. A ese número pueden añadirse hasta seis perros que no hayan cumplido los 24 meses.
La normativa permite que la rehala registrada esté integrada por un máximo de 40 perros, aunque no todos tienen por qué participar simultáneamente en la jornada.
Eso significa que:
20 perros juntos no son automáticamente una rehala.
Lo que la define no es únicamente el número.
Entonces, ¿qué hace el rehalero?
Aquí está probablemente la parte más importante.
Quien dirige la rehala necesita conocer a sus perros: su comportamiento, cualidades y forma de trabajar.
Durante una montería, el rehalero conduce la jauría por la denominada mancha, utilizando también su voz para dirigir el recorrido mientras los perros buscan y levantan las piezas.
La declaración de la Montería y la Rehala como Bien de Interés Cultural en Andalucía destaca precisamente la relación entre el rehalero y sus perros como un elemento esencial de esta actividad.
No estamos hablando únicamente del cuidado de los animales fuera de temporada. Hay un trabajo de selección, manejo y adiestramiento detrás.
Pequeño diccionario para no perderse
Rehala
Agrupación de perros de caza dirigida por un rehalero o perrero.
Rehalero o perrero
Persona que conduce y trabaja con la rehala.
Mancha
Zona del terreno que se bate durante la montería.
Armada
Conjunto de puestos de cazadores situados en una determinada línea.
Montería
Modalidad organizada de caza mayor con puestos fijos en la que intervienen rehalas y batidores.
¿Todos los perros de una rehala son iguales?
No necesariamente.
Precisamente una de las claves está en combinar animales con distintas características y conocer qué puede aportar cada uno al conjunto.
La documentación de la Junta de Andalucía sobre esta actividad recoge la importancia del conocimiento individual de los perros por parte del rehalero y señala que los ejemplares experimentados también intervienen en el aprendizaje de los más jóvenes.
La rehala funciona, por tanto, como un grupo.
Y eso ayuda a entender por qué la experiencia del rehalero resulta tan importante como las capacidades individuales de los perros.
Una tradición que en Andalucía es también patrimonio cultural
Hay otro aspecto que puede sorprender a quien llega desde fuera del mundo cinegético.
La Montería y la Rehala en Andalucía están inscritas desde 2020 como Bien de Interés Cultural, dentro de la categoría de Actividad de Interés Etnológico.
Su historia documentada se remonta siglos atrás. La Junta recoge referencias medievales a monteros y textos históricos dedicados tanto a la montería como al cuidado y utilización de los perros.
Es decir, cuando hablamos de una rehala no hablamos únicamente de una herramienta utilizada actualmente para cazar.
Hablamos también de una tradición transmitida entre generaciones y vinculada históricamente a determinadas zonas rurales de Andalucía.
De leer qué es una rehala a verla delante
Y aquí es donde Ecocaza permite pasar de la teoría a algo mucho más fácil de comprender.
Durante Ecocaza 2026 habrá exposición de perros de caza y rehalas durante las tres jornadas, a cargo de la Asociación Española de Rehalas.
Puede ser especialmente interesante para quien nunca haya visto una de cerca.
Porque después de explicar qué es una mancha, qué hace un rehalero o por qué los perros trabajan como grupo, hay una manera mucho más sencilla de entenderlo:
ver los perros, observar sus diferencias y hablar con quienes trabajan con ellos.
Y eso también forma parte de descubrir el mundo cinegético.






