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Si nunca has visto cetrería de cerca, es fácil quedarse únicamente con la imagen de un halcón volando y regresando al brazo de una persona. Pero detrás hay mucho más: adiestramiento, conocimiento del comportamiento del ave, técnica y una tradición con siglos de historia.
La forma más sencilla de explicar la cetrería a alguien que no sabe nada sobre ella es esta: consiste en cazar utilizando un ave de presa previamente adiestrada.
En Andalucía, la normativa la define precisamente como una modalidad de caza basada en el uso de aves de presa adiestradas para capturar especies cinegéticas.
Pero esa definición técnica deja fuera buena parte de lo que hace interesante a esta práctica.
Primero: no, no consiste simplemente en “soltar un halcón”
Una de las primeras ideas que conviene desmontar es que la cetrería sea simplemente liberar un ave para que vuele y esperar a que regrese.
El cetrero necesita conocer el comportamiento del animal, trabajar con él y prepararlo mediante técnicas de adiestramiento.
La propia normativa andaluza define ese adiestramiento como el conjunto de técnicas cetreras destinadas a preparar al ave para la práctica de la cetrería.
Es decir, hay una relación de trabajo entre persona y ave que se construye con entrenamiento y manejo continuado.
¿Solo se utilizan halcones?
No.
Aunque el halcón sea probablemente el ave que la mayoría asocia inmediatamente con la cetrería, también pueden utilizarse otras rapaces.
La Junta de Andalucía contempla entre las especies autorizadas distintas aves como halcón peregrino, azor, gavilán, águila real o ratonero común, entre otras, además de determinadas especies alóctonas e híbridos permitidos.
Por eso hablar de cetrería no significa hablar exclusivamente de halcones.
¿Y qué hace exactamente el ave?
Aquí está la parte más fácil de entender si pensamos en cómo cazan las rapaces en la naturaleza.
El ave utiliza sus capacidades naturales —vuelo, visión, velocidad y comportamiento depredador— dentro de una acción de caza dirigida por el cetrero.
No todas trabajan de la misma manera.
Tradicionalmente se diferencian dos grandes formas de cetrería: alto vuelo y bajo vuelo. En el alto vuelo se utilizan principalmente halcones; en el bajo vuelo entran aves como azores, gavilanes y otras rapaces.
Dicho de una manera muy sencilla:
En el alto vuelo, el ave gana altura antes de realizar el ataque.
En el bajo vuelo, el ave parte desde una posición más cercana al cetrero y persigue la presa a menor altura.
La técnica, el tipo de vuelo y las especies empleadas cambian entre una modalidad y otra.
La pregunta que casi todo el mundo se hace: ¿por qué vuelve?
Probablemente sea una de las primeras dudas que surgen cuando alguien ve una exhibición por primera vez.
¿Por qué un ave que puede volar libremente regresa al cetrero?
La respuesta está precisamente en el adiestramiento y en la relación desarrollada entre ambos.
La UNESCO destaca el vínculo entre cetrero y ave como uno de los elementos comunes de esta tradición, junto con el conocimiento sobre el cuidado, entrenamiento y manejo de las rapaces.
No se trata, por tanto, de que el ave “obedezca” de la misma forma que podría hacerlo un animal doméstico. La cetrería se basa en comprender su comportamiento y trabajar con él.
¿Es una práctica moderna?
Todo lo contrario.
La UNESCO señala que la cetrería se practica desde hace más de 4.000 años y que históricamente surgió como una forma de obtener alimento. Con el paso del tiempo adquirió también una dimensión cultural, social y recreativa.
Actualmente está reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en una candidatura multinacional de la que forma parte España.
En Andalucía, además, la cetrería fue inscrita en 2023 en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, dentro de la categoría de Actividad de Interés Etnológico.
Mucho más que el vuelo
Parte del atractivo de la cetrería está precisamente en todo lo que ocurre antes de ver al ave en acción.
El cuidado de las rapaces, su entrenamiento, el conocimiento de su comportamiento y el equipo tradicional forman parte de una práctica que también ha estado históricamente relacionada con distintos oficios artesanales.
La documentación sobre la cetrería en Andalucía señala, por ejemplo, su vinculación con trabajos como la talabartería, la carpintería o el modelado de metales.
Es una de las razones por las que reducirla únicamente a una exhibición de vuelo deja fuera buena parte de su dimensión cultural.
La mejor forma de entenderla es verla
Se puede explicar qué es el alto vuelo, qué aves participan o cómo se desarrolla el adiestramiento, pero hay una parte de la cetrería que resulta mucho más sencilla de comprender cuando se observa en directo.
En Ecocaza 2026, la cetrería estará presente a través de exposiciones de aves rapaces y exhibiciones de vuelo durante las distintas jornadas de la feria.
Para quien nunca haya tenido contacto con esta práctica, puede ser una oportunidad para descubrir de cerca aquello que sobre el papel parece mucho más difícil de explicar: cómo trabajan juntos el cetrero y el ave.






